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El salto de los terneros

Transcurre la semana del año en la que el campo uruguayo y Montevideo tienen su contacto más estrecho. Empresarios, gerentes, periodistas y público que vienen de la cultura urbana intentan interiorizarse con mayor o menor profundidad sobre la marcha del sector agropecuario. Saben que la soja está en auge.
Que pueden venir más empresas de celulosa y por lo tanto la forestación puede crecer. Si hubiese que apuntar qué está pasando en la ganadería uruguaya, cuyo stock permanece estable entre 11 y 12 millones de cabezas y cuya faena está levemente por encima de dos millones de cabezas desde hace tiempo, habría que apuntar a dos aspectos clave y de índole inversa: el repunte de la población de terneros que se viene en contraste con la escasez de novillos formados que hay en el presente.

Desafíos para la industria y los engordardores, y un estímulo fuerte hacia la cría.

Esas dos tendencias en la lógica interna de la ganadería uruguaya van acompañadas de otros dos estímulos fuertes producto del azar climático. Una muy buena situación forrajera por la frecuencia favorable de lluvias desde febrero hasta ahora y la sequía de EEUU que ha disparado los precios del maíz y prolongado la liquidación de una de las ganaderías más importantes del mundo. El clima está jugando a favor de Uruguay y en contra de los países competidores que producen en base a maíz.

El salto que vendrá en la producción de terneros es lo más importante a observar en los próximos seis meses a partir de esta Expo Prado y durante la zafra de reproductores y el entore de verano.

El stock vacuno de Uruguay ha crecido en el último año (cerrado en julio). Lo anunció en la Expo Prado el director de la Dirección de Contralor de Semovientes (Dicose), José Sosa Días. Y lo más importante, también lo ha hecho, según estas cifras primarias, la población de vacas de cría, que ha regresado a los 4 millones de cabezas. La “fábrica de terneros” empieza un proceso de gradual incremento.

Con un poco más de vacas de cría, pero con rodeos que se alimentarán bien y un verano previsiblemente normal o lluvioso (si El Niño cumple lo que promete), la producción de terneros crecerá. En la próxima primavera nacerá una cifra cercana a tres millones, de los que llegarán al destete de 2014 unos 2,8 millones. Será la mayor producción de los últimos años. En la medida en que la estabilidad inédita de precios de que goza la ganadería se sostenga, el salto en la producción de terneros puede prolongarse. ¿Hasta cuánto? Esa es la cuestión. En parte dependerá del clima, en parte de las decisiones de los productores. Y éstos para decidir tomarán las señales que lleguen desde la economía y la política.

El salto no es fácil. El área ganadera sufrirá un nuevo recorte por la expansión de la soja. Y el sorgo, que ha sido el gran articulador entre los sistemas agrícolas y los ganaderos, puede bajar en algo el área, por la competencia con la oleaginosa.

La ganadería uruguaya transitará un camino desafiante: producir más en menos área. El alto precio internacional podría facilitar el sostenimiento de esta tendencia. Es posible pensar que la ganadería uruguaya vuelva en la segunda mitad de esta década a los niveles productivos alcanzados entre 2004 y 2008. En ese entonces la ganadería uruguaya tenía precios menores para sus productos, pero menos competencia por la tierra.

Tenía menos uso de granos y más volatilidad en los precios, pero más área disponible. El crecimiento de la población ganadera hasta 2015 está asegurado. Y esos terneros potencialmente generarán luego más vaquillonas.

La ganadería de tres millones de animales faenados por año es un objetivo posible de ser alcanzado desde lo poblaciónal y desde lo tecnológico. Porque en estos años han quedado suficientemente testeados esquemas productivos profesionalizados en lo forrajero capaces de sostener niveles productivos mucho mayores a los del siglo pasado.

El crecimiento dependerá en su magnitud y sustentación de un factor imprevisible: la principal amenaza acechando serán los veranos secos.

La parición de este año ya será razonablemente buena, tras alternar un diciembre llovedor con un enero tórrido y seco y un febrero nuevamente llovedor. En esos tres meses de entore se juega la producción anual y con un enero de temperaturas muy elevadas las vacas no entran en celo. Esta primavera bien regada por los frecuentes chaparrones va despejando ese riesgo para este verano.

La escasez actual de novillos.

Uruguay alcanzó los 4 millones de vacas por primera vez 10 años atrás, con una retención forzada por la poca faena de 2000 y 2001, épocas terribles de aftosa. Llegó a 4,15 millones, que permitieron un récord de producción de 2,8 millones de terneros en 2008.

Pero luego vino el envión agrícola, la baja de precios en el fin de 2008 y la última gran sequía de comienzos de 2009. Empezó un repliegue ganadero que está terminando.

De 4,15 millones de vacas entoradas en 2008 se pasó a 3,87 millones en 2009 y de los 2,8 millones de terneros del año récord a 2,3 millones en 2010.

Lo que está en juego en los próximos meses es acelerar una trayectoria de crecimiento en terneros que marcará 2,6 millones en 2012 a 2,8 millones en 2014 y consolidar los tres millones para la segunda mitad de esta década.

El precio de las distintas categorías ganaderas lo está expresando. Los ganaderos apuestan a más terneros. Las categorías de hembras se han valorizado más que los machos. Los precios de las categorías de cría superan todos los registros. Terneros que superan los US$ 3 por kilo, vacas preñadas que superan los US$ 800 de promedio, terneros adultos que superan los US$ 2,60, pero especialmente un achicamiento de la brecha de precios entre terneros y terneras que revela un mayor interés por los vientres.

El factor clave es la estabilidad. Hay confianza en un precio del ganado gordo que suma 26 meses por encima de los US$ 3 por kilo de carcasa, dando un marco de estabilidad al negocio.

Los precios y la tecnología están, y las lluvias aparecen en los pronósticos.

También hay confianza en la persistencia de los precios firmes. La sequía de EEUU con su faltante de carne resultante se empezarán a sentir. Y eso en las empresas del sector está claro.

Es un factor que tendrá mucha fuerza entre 2013 y 2015 y que ya se nota en las exportaciones de este año. En total las exportaciones de carne subieron en lo que va del año 13% en facturación y 18% en volumen. El desempeño por los países exportados es un buen reflejo de la situación de cada mercado. EEUU cada vez más desabastecido ha incrementado sus compras en 29% en volumen y 32% en valor. Ya empieza a compensar la flojedad de los mercados principales, la Unión Europea y Rusia, que simplemente mantienen los volúmenes exportados el año atrás, con un crecimiento mínimo de 1% y 4% en volumen pero bajan 4% y 6% en facturación.

Pero incluso hay muchos que perciben que el ajuste en el mercado europeo ya habría marcado un piso. En contraste con la mayor producción futura de terneros está el faltante presente de novillos adultos.

Uno de los datos importantes del stock de vacunos será la población de novillos de dos a tres años. Esta categoría corresponde a la baja parición del año 2010, tras la sequía de 2009. Ese hueco se tradujo en una baja oferta de novillos de uno a dos años en 2011 y de novillos de dos años en este año. Eso significará que el nivel de oferta de ganado será difícil de recuperar en 2013. El stock de esta categoría bajará de 870 mil el año pasado a 700 mil que serán contabilizados en el presente año. Es decir que la oferta de novillos gordos seguirá restringida.

Un desafío para feedloteros y frigoríficos, que puede ser transitorio.

Si el salto de los terneros sale bien un muy saludable equilibrio en la oferta ganadera puede instalarse en la segunda mitad de esta década. Al final del verano sabremos si el envión cobra impulso.

El novillo a US$ 4 en 2013.

Siempre es aventurado arriesgar precios con un año de anticipación.

El clima siempre es un factor determinante e impredecible. Pero en un mercado que se ha estabilizado como lo es el ganadero, cabe arriesgar una mirada anticipada respecto al año que vendrá.

Este año terminará finalmente con un precio ubicado entre US$ 3,50 y US$ 4.

El año próximo con las mismas restricciones en la oferta o más habrá una demanda expandida.

El cupo 481 deberá ganar peso en las exportaciones.

El mercado de Corea del Sur estará habilitado. Y lo más importante, la demanda adicional desde Estados Unidos y tal vez con mejores precios desde Canadá.

Pensar que el novillo se mantenga en el primer semestre en niveles similares a los actuales, y cruce los US$ 4 por kilo carcasa en la segunda mitad del año próximo, tiene lógica.